Conducción de un vehículo en estado de ebriedad.

Causa Nº 1065-00/ – “Mayer, Jorge Luis s/ Infr. art(s). 111″, Conducir en estado de ebriedad o bajo los efectos de estupefacientes” – CAMARA DE APELACIONES EN LO CONTRAVENCIONAL Y DE FALTAS DE LA CIUDAD AUTONOMA DE BUENOS AIRES – Sala III – 06/05/2008.

Prueba. “Alcostest”. ELEMENTOS DEL TIPO. Art. 111 del Código Contravencional: INTERPRETACION. Norma que no exige la “efectiva disminución de la capacidad de conducir”, sino simplemente que la ingesta de esas sustancias ponga al conductor en situación potencial de hacerlo. MULTA.

///la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a los 6 días del mes de mayo de 2008, se reúnen los miembros de la Sala III de la Cámara de Apelaciones en lo Contravencional y de Faltas, Dres. Marta Paz, Jorge A. Franza y Silvina Manes, a efectos de resolver la presente causa.//-

El Dr. Jorge A. Franza dijo:

RESULTA:

1)) Con fecha 22 de febrero de 2008, la Sra. jueza María Araceli Martínez resolvió: “CONDENAR a Jorge Luis Mayer… a la pena de multa de ochocientos pesos ($800) a pagar en diez cuotas mensuales y consecutivas de ochenta pesos ($80) cada una, con costas…” (ver fs. 99/102 vta.).-

El 3 de marzo de 2008 la Dra. Gabriela Marquiegui Mc Loughlin interpuso recurso de apelación contra dicha sentencia a fs. 103/109 vta., el cual fue concedido por la a quo el mismo día (ver fs. 110 y vta.).-

Oído el Sr. fiscal de cámara a fs. 114/116 vta., pasan los autos a resolver.-

Y CONSIDERANDO:

Primera cuestión: Admisibilidad.-

2) El recurso ha sido interpuesto en las condiciones y plazos establecidos por el art. 50 del Código de Procedimiento Contravencional, cumpliendo con los requisitos de impugnabilidad objetiva y subjetiva, en cuanto fueran planteados por quien se encuentra autorizado para hacerlo por la ley procesal, y por tener un interés jurídico en la impugnación contra una sentencia definitiva, resultando formalmente admisible.-

En efecto, la sentencia condenatoria fue notificada a la Sra. defensora con fecha 22 de febrero de 2008, y ésta interpuso recurso de apelación el día 3 de marzo del mismo año a las 9.07 horas, es decir, dentro del plazo legal.-

Segunda cuestión: de los agravios.-

3) La Sra. defensora oficial se opone al veredicto condenatorio de la juez a quo porque, a su criterio, la resolución se aparta del sistema de sana crítica para la valoración de la prueba, de los principios de la lógica y del conocimiento científico, siendo en algunos aspectos contradictoria.-

En efecto, estimó que se fundaba sólo en dos elementos probatorios “… la declaración de Lallana y la de Mayer. La primera la tilda de clara y precisa, dándole credibilidad y la otra de endeble, sin sustento y no creíble. Sin embargo las evalúa de manera parcializada…”.-

Concretamente, estima que la juez tuvo por acreditado que Mayer se detuvo y realizó las pruebas sin inconvenientes, que estacionó el vehículo en un garage ubicado en la vereda de enfrente, que se retiró por sus propios medios y que sólo se llamaba a la ambulancia cuando el dosaje de alcohol en sangre era elevado o cuando la persona no () podía valerse por sus propios medios. Pero, a su criterio, “la declaración de Lallana no aporta nada a la imputación… no tomó la prueba de alcotest, no confeccionó ni rubricó el ticket, por ende, éste ni siquiera le fue exhibido a nadie en la audiencia para reconocer su legitimidad.”.-

Agregó que faltaba un elemento del tipo al entender que la a quo no logró demostrar que la graduación alcohólica que supuestamente presentaba Mayer, hubiere disminuido en concreto su capacidad para conducir.-

Finalmente se agravió de que la magistrada no hubiera respondido a su solicitud concreta de imposición de la pena en suspenso (ver fs. 103/109 vta.).-

4) Corresponde primariamente resaltar que el acta de debate labrada en las presentes actuaciones -obrante a fs. 95/98- es lo suficientemente minuciosa como para efectuar sin inconvenientes el control y valoración de la prueba practicada en el juicio oral, a lo que me dedicaré a continuación.-

Para ello habrá de observarse, antes que nada, el criterio sentado por la C.S.J.N. según el cual “la doctrina de la arbitrariedad tiene por objeto cubrir casos de carácter excepcional en los que deficiencias lógicas del razonamiento o una total ausencia de fundamento normativo impiden considerar el pronunciamiento de los jueces como la sentencia fundada en ley a la que hace referencia el artículo 18 de la Constitución Nacional” (Fallos 312:246, 389, 608,1839, entre otros).-

Pues bien, siguiendo este lineamiento no advierto que el recurso de apelación en trato alcance a demostrar la existencia de un supuesto de arbitrariedad de sentencia en los términos explicitados ut supra, al que la C.S.J.N. ha reconocido como medio idóneo para asegurar el reconocimiento de alguna de las garantías consagradas en la Ley Suprema (Fallos: 323:2510, considerando 10, con cita de Fallos: 310:324, considerando 5).-

Entiendo que la sentencia impugnada se encuentra fundada conforme a derecho y los agravios del recurrente sólo evidencian una opinión diversa sobre la cuestión debatida y resuelta.-

La decisión de la a quo cuenta con la debida motivación lo que impide su descalificación como acto jurisdiccional válido.-

5) Como fundamento de su decisión, la jueza expresó que se encuentra acreditada en autos la materialidad del hecho que se le endilga a Mayer, atento a las evidencias en los testimonios llevados a debate.-

Fundó su decisión en el testimonio del Sargento Lallana (quien había sido claro y preciso al exponer en la audiencia, recordando al imputado y las diferentes circunstancias que rodearon el operativo realizado en la madrugada del 25 de diciembre de 2006), las constancias de la realización del operativo (que dan cuenta de que en la fecha, horario y lugar indicado en la imputación, se llevó a cabo el control de alcoholemia y que Mayer fue uno de los involucrados), el resultado del alcotest (que da cuenta la alta graduación alcohólica que presentaba el imputado), el certificado de calibración del medidor de graduación alcohólica (del que surge que había sido calibrado 2 meses y 2 días antes de la medida) y los textos informativos sobre las consecuencias que genera en un conductor la ingesta de alcohol.-

A su vez, entendió que el descargo realizado por el encartado no contaba con sustento fáctico alguno y que “el hecho de que el imputado haya conducido su rodado particular desde la localidad de Castelar, Pcia. de Buenos Aires, hasta el lugar del control policial no implica que se encontrara necesariamente desintoxicado… por lo que, más allá del alto dosaje de alcohol en sangre que poseía Mayer, bien puede haber conducido su rodado en condiciones precarias y peligrosas durante todo el trayecto…” (fs. 99/102 vta.).-

No puedo dejar de resaltar que Mayer manifestó haber sido detenido por el control de alcoholemia cuando regresaba a su domicilio desde Castelar, Pcia. de Buenos Aires y que declaró, al aportar sus datos personales, que se domiciliaba en el barrio porteño de Flores, llamando la atención que el procedimiento se realizó a más de 50 cuadras de su domicilio en dirección completamente opuesta a la que conduce desde el barrio de Flores hacia la localidad de Castelar.-

El imputado manifestó padecer una enfermedad que podía distorsionar el resultado del control efectuado, mas no acreditó esa circunstancia de manera alguna y tampoco solicitó la realización por parte de quien tenía a cargo la investigación, de alguna medida de prueba que pudiera verificar tal extremo.-

La magistrada también tuvo en cuenta al momento de resolver que, amén de las expresiones del imputado, la defensa no cuestionó la validez del procedimiento y del resultado del alcotest, motivo por el cual estos poseían intactas todas las aptitudes probatorias y la presunción de validez de que gozan.-

A partir de lo expuesto, se advierte que la a quo ha efectuado una derivación racional de las constancias de la causa, valorando las pruebas testimoniales y documentales incorporadas a la audiencia de juicio, conforme las pautas de la sana crítica racional (principios lógicos, adquisiciones de la ciencia y máximas de la experiencia).-

La postura defensista no supera el carácter de mera discrepancia con el criterio utilizado para valorar la prueba, con lo cual, mal pueden las objeciones del impugnante repudiar de inválido el pronunciamiento de instancia.-

6) En relación al agravio vinculado con la falta de uno de los elementos del tipo, cabe decir que el impugnante no precisa cuál es el elemento faltante del tipo objetivo de la figura en cuestión.-

Sin embargo, cabe resaltar que la conducta prohibida descripta en el art. 111 del C.C. es “quien conduce un vehículo en estado de ebriedad o bajo la acción de sustancias que disminuyen la capacidad para hacerlo…”, la norma no exige que efectivamente las capacidades de conducir del sujeto se encuentren reducidas, sino que la acción de los elementos ingeridos tenga la posibilidad de reducir su capacidad de conducción.-

Por lo que, la conducta en análisis no exige que concretamente se ponga en riesgo la seguridad de los otros conductores y de los peatones, sino que la ingesta de esos productos, lo ponga en situación potencial de hacerlo.-

De modo que el agravio esgrimido por la defensa en este sentido, no tendrá acogida favorable en esta instancia.-

7) Finalmente, en cuanto a la pena impuesta, estimo que ha sido valorada correctamente por la jueza, analizando todos los elementos del art. 26 de la Ley 1472 al graduarla, ello incluye el análisis efectuado de los elementos atenuante y agravantes, lo que lleva a su confirmación por esta alzada.-

Si bien la defensa ha cuestionado que no se hubiera hecho lugar a su pedido de condena en suspenso, cabe destacar que dicha solicitud no fue debidamente fundada, motivo por el cual no puede reclamar que se le explique porque razón no se le ha hecho lugar.-

Además, corresponde aclarar que la magistrada no se encuentra en la obligación de responder a cada uno de los planteos de la defensa, siempre que sus decisiones sean fundadas y producto de un razonamiento lógico.-

8) Por todo lo expuesto, propongo al acuerdo: RECHAZAR el recurso de apelación interpuesto a fs. 103/109 vta. y CONFIRMAR la resolución de fs. 99/102 vta. en cuanto fuera materia de agravio (art. 51 LPC).-
Así lo voto.-

La Dra. Silvina Manes dijo:

Adhiero a los fundamentos y conclusiones expuestas por el Dr. Franza en su voto, mas considero necesario efectuar una precisión en relación a lo señalado en el punto 7.-

A mi entender, los argumentos esgrimidos por la recurrente no alcanzan para avalar su postura en relación a la modalidad de ejecución de la pena. No explica con precisión la defensora oficial, por qué entendió que la condena debió haber sido dejada en suspenso.-

Así las cosas, considero que los fundamentos brindados por la jueza de grado al respecto, abarcan tanto la graduación de la pena como su modo de ejecución, siendo que los elementos y circunstancias que deben observarse a tales fines -conforme lo indicado por los arts. 26 y 46 de la ley 1472 respectivamente-, son semejantes.-
Lo que así voto.-

La Dra. Marta Paz dijo:

Adhiero a los fundamentos del Dr. Jorge A. Franza con excepción del 4º párr. 1º), y a los de la Dra. Silvina Manes.-
Lo que así voto.-

En mérito del acuerdo que antecede este tribunal RESUELVE:

RECHAZAR el recurso de apelación interpuesto a fs. 103 / 109 vta. y CONFIRMAR la resolución de fs. 99 / 102 vta. en cuanto fuera materia de agravio (art. 51 LPC).-
Regístrese, notifíquese a las partes y oportunamente remítase al juzgado de origen a sus efectos.//-

Fdo.: Dr. Jorge Franza – Dra. Silvina Manes – Dra. Marta Paz

 

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